Fe & Victoria: Eventos incognoscibles y tecnología inherente de un Homo Fidei
$199.00
Adquiere la versión física en Amazon
He escuchado a personas envidiar a quienes tienen fe, una fe ciega, ardiente, ya sean personas comunes, deportistas, hombres de negocios, figuras importantes o de ciencia. Yo soy digno de provocar ese tipo de envidia. Fui un hombre de razón antes que de intuición, y no es que haya perdido la razón, sino que la razón me perdió a mí. Donde hay fe, hay voluntad; donde hay fe, hay victoria. Sin fe, no hay victoria, y un hombre de fe está hecho de victorias.
El poder de la fe, le llaman muchos; el poder de la mente, le llaman otros. Tal vez mi mayor poder fue haber sido un niño puro, genuino, libre de cualquier conocimiento previo o rigor, sin fronteras delimitadas. Un niño de las estrellas y de lo incondicionado, de límites desdibujados, de un mundo donde lo ilógico es lo lógico y donde la razón es, tal vez, una “enfermedad”. Queremos intentar comprender lo otro con lo humano, lo humano con lo humano y también lo metahumano con la humanidad misma. Pero, ¿qué es el humano?
Si algo ha de sernos posible, al menos pensarlo, significa que hay puertas donde otros solo ven muros. Pero, ¿cuántos se atreven a cruzarlas? Es tarea, entonces, mostrar dicha puerta a otros. Y es que no es que algunos hayamos “avanzado”, sino que nunca hubo algo que nos detuviera. El límite no estaba en la realidad misma, sino en la percepción que tenemos de ella. Si bien lo que comparto no será oro para muchos, es, sin duda, un relámpago que arroja luz sobre lo que se oculta desnudo a la vista.
¿Qué habrá que el hombre no necesite, que el regalo de la evolución o la ascensión no le pueda quitar o dar, que cumpla los caprichos insospechados del tiempo? ¿Qué habrá que este mundo no le pueda proveer al hombre, pero que sus vecindarios metafísicos sí? Más allá de cualquier noción de libertad o realidad, en mi rostro se dibuja una sonrisa al saber que ese cobijo manifestado fue, más bien, ayuda metafísica. No estamos solos…
Heberto Alvarado, hombre de muchas conclusiones y pocas palabras, está dedicado a la difusión de la fe como una tecnología inherente, así como al metahumanismo, la solidez interior y el conocimiento conciliado. Su obra refleja una búsqueda profunda de inspiración y significado, atravesando desafíos que transformaron su vida.
La fe se convirtió en su mayor aliada para conseguir lo impensable. No solo resurge de sus dificultades, sino que también completa, entre 2023 y 2025, su Thésis Fortuna: Apoteosis a las Eurekas, conformada por La vida detrás del Eigengrau, Llamado & Fortuna, Milagro en la silla turca y Fe & Victoria: Eventos incognoscibles y tecnología inherente de un Homo Fidei.
A la edad de 18 años, Heberto Alvarado era un joven que llevaba una vida ordinaria. Sin saber que el destino lo sorprendería la madrugada del 15 de septiembre de 2000, se vio envuelto en una pelea que le entregó un mensaje a tiempo y cambió su vida para siempre. Un «bendito botellazo», como incansablemente le decían los doctores que consultaba, reveló un hallazgo fortuito y oportuno: la existencia de un tumor en la hipófisis.
El trágico, pero divino evento, cambió su vida drásticamente; tuvo que nacer una nueva persona en él para enfrentar esa nueva realidad. La vida que conocía siguió su curso sin él a bordo.
Con un anhelo ardiente por su sanación sin intervención quirúrgica, visitó su primer Avatar, un momento angular que detonó su legado literario con “Llamado & Fortuna”, en el cual nos relata su mítica travesía.
La fe se convirtió en su mayor aliada cuando un deseo, que parecía inalcanzable, finalmente se cumplió de una manera que solo podía describirse como un milagro. La historia de Heberto culmina de una manera asombrosa. No solo resurge de sus desafíos, sino que también completa, entre 2023 y 2025, su “Thésis Fortuna: Apoteosis a las Eurekas”, conformada por “La vida detrás del Eigengrau”, “Llamado & Fortuna”, “Milagro en la silla turca” y “Fe & Victoria: Eventos incognoscibles y tecnología inherente de un Homo Fidei”. Además, ha escrito otros tres libros y un manifiesto, comenzando así su promesa de ser el emisario de su mensaje de fe e inspiración.
La vida de Heberto es una prueba viviente de que todos tenemos un llamado en la vida, y él comparte el suyo con el mundo. Nos recuerda que los milagros existen, pero hace falta quien crea en ellos.
Incluso en medio de la adversidad, puedes emerger AFORTUNADO.
“Rarísimo, qué buena suerte tuviste… Sucedió lo inesperado… Una extraordinariamente buena suerte… Siéntete muy afortunado… Al final, la vida te compensó con esta evolución extraña.”
—Dr. Rafael











Comentarios